Clases de Folklore 2017. DANZAS FOLKLÓRICAS en Buenos Aires

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CLASES DE FOLKLORE

Calendario 2017

 

Danzas Folklóricas I Lunes 19 Hs (CURSO CORTO)

Zamba Tradicional I Lunes 20 Hs (CURSO CORTO)

Danzas Folklóricas II Martes 19:30 Hs (Clases Regulares)

Zamba Tradicional II Martes 20:30 Hs (Clases Regulares)

Zapateo Criollo Martes 18:30 Hs (CURSO CORTO)

Bombo Legüero I Jueves 20:30 Hs (CURSO CORTO)

Bombo Legüero II Jueves 18:30 Hs (Clases Regulares)

Bombo Legüero c/LM Jueves 19:30 Hs (Clases Regulares)

 

Clases de Folklore 2013

DÍA MUNDIAL DEL FOLKLORE

22 De Agosto

 

 

Carta de Wiliiam John Thoms. DIA MUNDIAL DEL FOLKLORE

DÍA MUNDIAL DEL FOLKLORE


El 22 de agosto se conmemora el día mundial del folklore, en homenaje al creador de ese vocablo: William Thoms. Etimológicamente deriva de “folk” (pueblo, gente, raza) y de “lore” (saber, ciencia) y se designa con ese término el “saber popular".

La fecha coincide, en Argentina, con el nacimiento de Juan Bautista Ambrosetti (1865-1917), reconocido como el "padre de la ciencia folklórica".

El romanticismo del siglo XIX reaccionaba contra el intelectualismo de épocas anteriores y permitía así surgir el estudio sistemático y metódico de las manifestaciones culturales del pueblo, es decir, del folklore. Así William John Thoms crea el vocablo folklore, que vio la luz el 22 de agosto de 1846. La primera revista de corte científico dedicada al folklore, fue Folklore Record, publicada entre 1878 y 1882 por la Folklore Society de Londres, institución surgida hacia fines de ese siglo. El Primer Congreso Internacional de Folklore se realizó en la ciudad de Buenos Aires en 1960. A dicho evento, presidido por el argentino Augusto Raúl Cortazar, asistieron representantes de 30 países que instauraron el 22 de agosto como Día del Folklore.

El emblema que representa a los folkloristas argentinos - elegido por el Primer Congreso Nacional del Folklore en 1948 - es el árbol, porque el folklore también hunde sus raíces en la tradición, sus ramas representan el pensamiento, el sentido y la imaginación por un lado y la obra de las manos, es decir la creatividad artesanal por el otro. Las escasas hojas representan la juventud primaveral de la ciencia. Las palomas, la unión de lo material con lo espiritual en la amplitud del folklore. El tronco y ramas están envueltas con una banda que dice: Qué y cómo el pueblo piensa, siente, imagina y obra. Este emblema fue ideado por Rafael Jijena Sánchez.

(El Folclore en la Educación, de Rosita Barrera. Edic. Colihue, 366 pág. Bs. As., 1988)


 

El folklore no deriva de la naturaleza intrínseca de los bienes o fenómenos. Nada es folklore por fatalidad de su esencia, sino que se convierte en folklore debido a una peculiar asimilación cultural, a una típica actitud colectiva frente a ellos.

En consecuencia el folklore debe ser concebido como un proceso, no como un hecho estático e inmutable. Nada es folklórico por el sólo hecho de existir, sino que llega a serlo si se cumplen las etapas y condiciones de la trayectoria.

El criterio que no debe faltar para apreciar lo folklórico es el de relatividad y especialmente: a) espacial o geográfica (cambios por localización en regiones distintas; b) temporal (cambios a traves de épocas y períodos históricos: de ahí la distinción de folklore en estado naciente, folklore vigente, folklore histórico); c) cultural (traspasos de un estrato social a otro, cambios de función, etc; por ejemplo, fenómeno folklórico que se transforma en proyección, "proyecciones" que dan origen a nuevos fenómenos folklóricos, tras culturaciones procedentes de niveles superiores e inferiores, etc.).

Lo fundamental y característico de la cultura "folk" es que gran parte de los elementos que la constituyen proceden de civilizaciones y culturas pretéritas, asentadas en centro urbanos y radiantes, por lo común alejados.

El término "folklore" tiene diversas acepciones, comúnmente no diferenciadas en el uso corriente:

1. Como "complejo", "conglomerado" o "contextura" integral de fenómenos folklóricos funcionalmente trabados en un ámbito determinado (lo que suele llamarse el folklore de tal lugar, región, provincia o ámbitos folklóricos).

2. Como fenómeno particular que integra ese "complejo" y que puede ser identificado y aislado mediante el análisis (las danzas, las supersticiones, las fiestas, etc.)

3. Como proyección.

4. Como "trasplante", término elegido para denominar a la expresión que, habiendo sido originariamente fenómeno folklórico, es trasladada de su ámbito geográfico y cultural por quienes fueron sus propios portadores y protagonistas, a otros ambientes, por lo general urbanos, donde es cultivada en forma personal o en el seno de círculos familiares, de amigos, de compatriotas o paisanos, perdiendo en consecuencia, alguno de sus rasgos originarios.

5. Como elemento trasculturado, proveniente de un "complejo" que pasa a integrar el patrimonio cultural colectivo propio de otra cultura, habitualmente urbano, con lo que dicho elemento modifica lo que su función y matiz regional sin llegar a imprimir carácter y fisonomía distintos a la cultura que lo absorbe. (supersticiones, amuletos, refranes, etc).

6. Como ciencia: el estudio sociológico e histórico - filosófico del alma popular, cuya expresión es el, precisamente el Folklore.

Bien lo definió en 1887 el folklorista inglés Houme, uno de los fundadores de la "Folklore Society": Ciencia que se ocupa de la supervivencia de las creencias y de las costumbres arcaicas en los tiempos modernos.

www.elfolkloreargentino.com

 

EN RESUMEN


Emblema del Folklore  Argentino. DIA MUNDIAL DEL FOLKLORE

La voz Folk-Lore aparece por primera vez en Argentina, hacia 1886, cuando la emplea Samuel A Lafone y Quevedo a principios de 1887 en la introducción a su libro Londres y Catamarca, cartas a La Nación, 1883-84 y 85 (Bs. As, 1888), que no es una obra de carácter folklórico, en general. El libro es anterior a un concepto cabal del autor sobre la ciencia.

No extrañe la confusión del Folklore con la Etnografía o con la Arqueología.

En 1893 se publica el primer trabajo folklórico propiamente dicho:Materiales para el Estudio del Folk-lore misionero de Juan Bautista Ambrosetti, en la Revista del Jardín Zoológico de Buenos Aires (1893).

Meses después, en el mismo año, Ambrosetti publica Apuntes para un folk-lore argentino (Gaucho) en la misma revista. En 1895 publica su conferencia La región vinícola de la provincia de Salta, en el Boletín del Instituto Geográfico Argentino. Continuó con Costumbres y supersticiones en los Valles Calchaquíes (Prov de Salta) y Contribución al estudio del Folk-lore Calchaquí, que aparece en los Anales de la Sociedad Científica Argentina (1896).

En 1896 escribe La leyenda del Yaguareté-Abá (El indio tigre).

Luego se atribuyó al rótulo Folklore, significados que no tiene: el teatro, por gauchesco que sea, no es una rama del Folklore.

Más tarde Joaquín V González, quien habló tantas veces de la tradición oral, comentó leyendas, describió costumbres, música y vivir rural, descubre que ésta era materia de una ciencia que él nunca había nombrado. Lo hace en la introducción al libro de Martiniano Leguizamón Recuerdos de la tierra (Bs. As, 1896), donde habla con cierta extensión del Folk-lore "ciencia y arte fecundísima", al decir de él.

Alberto Williams utiliza fugazmente el término en su Estética Musical y Conciertos Sinfónicos (1896). Se difundía más la palabra que la propia ciencia.

Luego se incorpora un nuevo estudioso al movimiento: Adán Quiroga, autor de Calchaquí (Tucumán, 1897) quien se inicia en la nueva disciplina con su conferencia Folklore Calchaquí, en el Instituto Geográfico Argentino, el 12 de julio de 1897. la parte principal de sus estudios folklóricos se publicó en Folklore Calchaquí, en 1929, a instancias de Ricardo Rojas.

El iniciador de la ciencia del Folklore en Argentina, fue entonces, Juan Bautista Ambrosetti.

Carlos Vega: La Ciencia del Folklore (Edit Nova, Bs. As, 1960)

 

 

 

El Emblema: ha sido aprobado por el Primer Congreso Nacional de Folklore, celebrado en Buenos Aires en el mes de Noviembre de 1949, fue ideado por Rafael Jijena Sánchez, y llevado a la realidad por el pintor Guillermo Buitrago en 1939.

La explicación dada es la siguiente:

Se quiere representar la disciplina folklórica en un árbol por su antiguo y hondo simbolismo; como el árbol, el folklore hunde sus raíces en la tierra nutricia, es decir en la Tradición.

Extiende tres ramas hacia un lado y una hacia el otro. Las primeras representan el pensamiento, el sentimiento y la imaginación del pueblo, y, la cuarta, la obra de sus manos. Una banda envuelve al tronco y a las ramas, con la inscripción: "Que y cómo el pueblo piensa, siente, imagina y obra".

Las pocas hojas del árbol expresan la juventud primaveral de la ciencia.

Las palomas: la unión de lo espiritual y lo material en el amplio cuadro del folklore

 

www.folkloredelnorte.com.ar